viernes, 20 de enero de 2012

Diana Bolocco Revista Caras Enero 2012



A punta de trabajo y carisma se posicionó entre las figuras fuertes de Canal 13. Con la misma espontaneidad que muestra en pantalla, la conductora de ¿Quién quiere ser millonario?, alta tensión habla de la vida junto a Cristián Sánchez con quien espera su primer hijo y pretende casarse el próximo año.

A  cara lavada, de buzo, moño y agua mineral en la mano, llega Diana Bolocco (34, dos hijos) a la entrevista. Viene de sus clases de gimnasia, ahora más sagradas que nunca por la lordosis (curvatura de la columna) que le afecta y los seis meses de embarazo que cumplió. Relajada, cercana, divertida, profunda… dice que nunca imaginó que la estabilidad laboral y haber conocido a Cristián Sánchez, con quien espera su tercer hijo (un niño), llegarían a través de la televisión. Un medio que conoce desde los diez años cuando acompañaba a su hermana Cecilia a Canal 13 o a CNN donde la ex Miss Universo leía noticias.

Le llovían las ofertas, pero no había caso… Por años le hizo el quite. Hasta que el 2006 realizó el backstage de Locos por el baile que conducía Sergio Lagos. Estaba en plena crisis matrimonial con su ex marido Gonzalo Cisternas —padre de sus hijos Pedro (11) y Diego (8)—, y vio en esta opción una manera de distraerse de lo mal que lo estaba pasando. “Era un reto que me podía hacer bien. Una deuda pendiente, tenía que probar, no quería después arrepentirme por no darme la oportunidad”.

Su partida eso sí no estuvo exenta de críticas, mal que mal era la menor de las Bolocco que intentaba abrirse paso en televisión. Pero ella se lo tomó en serio y siguió cuanto curso de locución y perfeccionamiento pudo. Quería crecer, demostrar que se la podía. En esos primeros años de intentos por ser una animadora seria y hablar correctamente, abandonó su espontaneidad. “Lo pasé muy mal, ¡dejé de ser yo!”, recuerda. Hasta que entendió que su plus era la frescura, ser natural, pelusona, “aunque a veces meta las patas y se me vaya la voz. No pretendo ser una animadora grave, ¡no me queda!”.

No se equivocó. Con su cercanía conquistó al público y de la mano de Alfombra Roja, los docurealitys Cárceles, Cásate conmigo y el programa ¿Quién quiere ser millonario?, alta tensión se posicionó como una de las figuras fuertes de la ex estación católica. Tanto así que en diciembre recibió ofertas de otros canales, pero terminó renovando por tres años. “Tenía la incertidumbre: por un lado sentía que era mi momento de cosechar, pero por mi estado las cosas se complicarían, sin embargo me llevé puras buenas sorpresas.

El embarazo se puso sobre la mesa como un problema, al contrario, sólo recibí felicitaciones. Quería quedarme en el 13 por los equipos, por Millonario y porque creo que el canal, tras bailar mucho tiempo con la fea, está empezando a dar frutos, y me siento parte de ese proceso”.

Está grabando los últimos capítulos de Millonario para luego salir con prenatal. Diana sólo espera que lleguen esos días para concentrarse en su embarazo, estar más con sus hijos y aprovechar la casa que hace un año compraron con Cristián Sánchez cuando decidieron formar una familia.

Cuenta que todavía no se ponen de acuerdo con el nombre de la guagua. “Cristián convenció a mis niños y al ginecólogo de ponerle como a él le gusta. Armaron su cofradía, pero aún no me la ganan”, agrega muerta de la risa.

El quiebre de su primer matrimonio la equilibró. “Aprendí a ser menos perfeccionista y culposa. Me atormentaba demasiado y gozaba poco; al final, te quedas en los detalles y no en los grandes momentos. La culpa y el miedo te paralizan. Hay que liberarse. He tratado de limpiarme lo más posible, lucho por eso todos los días”.

—¿De qué manera?
—Con terapias y descubriendo que la culpa no tiene sentido. No saco nada con martirizarme si un día no puedo comer con mis hijos porque tengo que trabajar, sé que igual no podré llegar más temprano. Soy práctica, eso también ayuda a lograr balancear las cosas.

—Debió costarle aceptar que su matrimonio no estaba funcionando.
—Fui súper sana para vivirlo. Le puse el hombro, me hice cargo y me ocupé por mucho tiempo, hasta que entendí que no tenía nada más que hacer, que no dependía de mí, ¡y solté el tema! Recién ahí llegaron respuestas y soluciones.

—Vivió su separación en pantalla, incluso se filtró el expediente de su divorcio con fuertes acusaciones de su ex marido. ¿Cómo lo hizo para mostrarse siempre bien, no contaminarse?
—Estaba muy contaminaba, lloré muchas veces, pero el show debía continuar. El trabajo me sirvió de terapia, fue sanador. Logré separar las cosas, lo pasé mal, estaba súper flaca, con signos físicos evidentes… Hice mi duelo, pero el período más vulnerable y devastador lo viví antes de separarme.

—¿Pero no negó volver a enamorarse?
—Quedé escéptica con el matrimonio, pensaba ¿quién inventó casarse?, ¡¿a quién se le ocurrió?!, Eso sí, siempre creí que había un hombre que me haría volver a sentir cosas, aunque dudaba de la vida en pareja, del compromiso, embarcarse con alguien para toda la vida, ¡no, lo veía imposible!

“CUANDO CONOCÍ A CRISTIÁN LO ENCONTRÉ GUAPO, PERO NO ME GUSTÓ ALTIRO.

Tenía esa cosa como abacanada, ¡que no soporto de algunos hombres! Con el tiempo me di cuenta de que era todo lo contrario, tan diferente, de una sensibilidad, respeto por el otro, de un humor sin límite. El logró hacerme reír; al parecer ya no me estaba riendo”.

Cuenta que son caseros, “muy tranquilos, no acostumbramos ir a fiestas, eventos… Pasamos mucho con los niños, nos juntamos con amigos o salimos a comer. Cristián es más gourmet, siempre quiere probar restoranes y platos distintos”.

—¿Cómo ha sido formar una nueva familia?
—Al principio tenía esa sensación de cómo será; lo conocía mucho, pero no es lo mismo que convivir. Y no me deja de sorprender: es tan generoso, respetuoso de los espacios; tengo mucho que aprender. Todos los días lo miro y me pregunto: ¿por qué él es tan bueno?, ¡y yo tan yegua!

—¿Cómo le llega a él este primer hijo?
—Está fascinado, siempre quiso ser papá. Antes de decidirnos a tener, en un acto de generosidad gigante, me dijo que se sentía padre de mis hijos y que estaba feliz con esta familia, que no necesitaba nada más.

Nunca imaginé que diría algo así.

—Y sus niños, ¿cómo han reaccionado?
—Están felices, hace tiempo que nos pedían un hermanito. Su papá tiene otros hijos, entonces encontraban lógico que nosotros también. Saben que su familia es diferente, más extendida, con medios hermanos y aprendieron a vivir con esta situación.




*

No hay comentarios:

Publicar un comentario