A que Hora Empieza Mundos Opuestos 2 : 13 Enero 2013
Hace una década que Titi Ahubert (34) dejó atrás una vida de flashes y polémicas. Cómo olvidar el episodio que cimentó la génesis de la farándula criolla, en 1999: Cuando fue "mechoneada" por Daniella Campos tras su "amistad" con Iván Zamorano. O cuando mantuvo un romance con el cantante mexicano Cristián Castro, en 2002.
Pero hoy, la rubia de ascendencia árabe -casada, 3 hijos- se dedica al spa que instaló en Vitacura (Titi Ahubert Spa) hace dos meses. La idea surgió para deleitar a madres y sus niñitas, quienes incluso han celebrado cumpleaños en el local, que ofrece sesiones de belleza, talleres de arte y cocina, y disfraces para las pequeñas.
Su reciente emprendimiento llegó a oídos de Sergio Nakasone, creador de "Mundos Opuestos 2" , quien la invitó a colaborar en el reality que debuta este domingo para que ofreciera los servicios de relajación de su centro a los participantes.
"Acepté feliz, porque era una propuesta diferente. Pondré la cara amable por todo lo que los chiquillos sufren. Regalonearemos a quienes estén en el paraíso... Después del estrés, los regalonearemos con todo", adelanta sobre su participación, que incluye masajes, hidratación, peluquería y cromoterapia.
Ella tuvo algunos resquemores sobre su regreso a la TV. "Uno siempre tiende un poquito a correrse por el tema de la exposición. Pero todo el mundo ve «Mundos Opuestos»", señala y se confiesa seguidora. "Me reía mucho... Cuando se nos acabó el reality, dijimos: «Ahora tendremos que ver películas»".
Advierte: "Me da lata ver cosas que me hagan llorar. Yo tengo ganas de disfrutar. Que la amargura quede de lado, que el amargo se vaya a otro lado y que cambie de canal si no le gusta algo".
-¿Has debido lidiar con tus prejuicios ante la farándula?
-Uno debe ampliar la mente y sacarse los prejuicios. ¡Eso no existe! Es como cuando ves a una persona llena de tatuajes y piensas mal... Yo decidí entrar al reality con la cabeza abierta. Ahora tengo altura de miras. Hay que aprender a canalizar las cosas de otra forma.
-Yo entré muy joven a la TV, a los 17 años, ¡y el cambio en este tiempo ha sido brutal! Por eso me di cuenta que ya no quería estar en otros temas. Hoy la TV tampoco está para trabajar ahí, menos cuando tienes otro tipo de responsabilidades. No podría trabajar en TV a tiempo completo, porque tengo familia. Es complicado ser rostro.
-¿Cómo ves que algunos programas se extingan por el surgimiento de realities?
-Qué pena que pase eso, porque ya no vende algo que no sea un reality. La gente no quiere amargarse ni ver más problemas, porque todos llegan del trabajo agotados y tienen malos días. El trabajo es muy estresante para que, además, enciendan la tele y vean que se murió un niñito. Es muy desagradable.
"Los programas de farándula tienen muchos verdugos y pocos que aporten"
En estos años alejada de la TV, Titi confirma que en un minuto le ofrecieron ser panelista de un espacio de farándula. "Pero tenía miedo", revela.
"No me gusta opinar de las personas y no tengo derecho a hacerlo. Aunque se diga que soy la fundadora de la farándula, no tengo derecho a opinar de nadie. No seré la persona que lance la primera piedra y esconda la mano. ¿Quién soy para juzgar a otro, como lo hacen muchos programas de farándula? Yo no soy un verdugo, y creo que los programas de farándula tienen muchos verdugos y pocas personas que aporten".
Cuando marcó a fuego esa premisa, optó por estudiar periodismo: "Lo pasé súper bien cuando era una cabra chica, se me dieron hartas oportunidades. Fui modelo de Don Francisco y hasta escribí en un diario político, «Plan B». Mi profesor, Julio César Rodríguez, me ayudó y lo pasé increíble. Ahí fue cuando hice click y dije: «Se acaba la tele, porque ya no tengo nada que hacer ahí»".
Aunque tampoco continuó ejerciendo su profesión: "Es una carrera súper bonita. Merece toda la dedicación y que sea bien pagada, ¡porque por Dios que es heavy! Lamentablemente, en la TV no hay muchos periodistas, pero sí muchos opinólogos".
En 2004 se casó con un español y se radicó en México, donde aprendió el arte de la orfebrería. "Pero mi oficio, en la actualidad, es el spa", enfatiza.
-¿Tuviste que enfrentar prejuicios en la universidad?
-No. Fui muy respetuosa y sumisa. No entré creyéndome el hoyo del queque. ¿Quién era yo? ¿Una mocosa impertinente? Como no sabía nada, entré muy calladita a la carrera... Como usaba unos lentes poto de botella, la gente no sabía quién era, ¡ni me pintaba, porque no tenía tiempo! Un día fui casi con ropa de ski, parecía una nerd (se ríe). Cuando la gente me conocía, todos se daban cuenta de que era muy piola. Nunca anduve con la onda de la parafernalia.
"Mis papás lo pasaron pésimo, pero eso quedó en el olvido"
En 2007, Titi se separó y regresó a Chile con su hija mayor. Acá encontró contención. "Tengo una familia maravillosa y muy unida... Nunca me eché a morir, porque sentí que tomé una buena decisión. Eso me hizo crecer mucho... No hay casualidades. Uno no aprende de: «Mi amor, quiero darte un consejo», sino de las propias vivencias. Así se fortalece el alma y se sigue adelante", confiesa.
Después de ese período, encontró el amor. Hoy está casada con un ingeniero comercial, socio de su spa, con quien tiene un bebé de 8 meses de inmensos ojos azules.
-¿Te ríes cuando revisas tus episodios polémicos del pasado?
-Claro que sí, y me acuerdo de esos momentos. Pero son cosas que pasan en la vida, en la juventud... Pero mis papás, ¡pobres!, son paisanos, así que imagina (risas). Lo pasaron pésimo en esa época, pero eso ya quedó en el olvido... Yo sigo avanzando y no pienso en el pasado. No tengo nada malo que decir. El pasado lo tengo guardado en mi corazón, muy bonito y atesorado. Fue un espacio importante en mi juventud que me hizo crecer, pero uno debe seguir adelante.
-¿No te arrepientes de nada?
-No me arrepiento de nada, porque todo lo que he hecho en la vida me ha servido. Quiero seguir creciendo. Y uno puede tomar una mala decisión en la vida... Lo malo y lo bueno que viví fue maravilloso. Así como lo malo de tomar la decisión de haberme casado tan jovencita con una persona que no conocía muy bien; llegar acá con mi hija me hizo madurar. Lo mismo que las malas decisiones que tomé en la tele, como hablar más de la cuenta o hacer cosas como niñita. Todo eso me sirvió para ser más cauta y para no criticar al resto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario